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Yendo por el mundo... / Anant pel món...

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miércoles, 28 de marzo de 2012

Es mi amigo



Según leo y me cuentan – la base está lejos y aún no lo tengo en mis manos – el tebeo ha quedado muy bonito y las historias son emotivas. Además parece que el ritmo de ventas va bien, se ha recuperado la inversión y comienzan a gotear los beneficios para la Asociación Síndrome de Down de Granada.

Esta es la historia con la que participo. Está en el bitono original ya que la impresión es en blanco y negro. Si alguien quiere disfrutar del tebeo al completo, aquí mismo lo puede conseguir.
“Es mi amigo” (2012).
  
Segons lleig i em conten – la base està lluny i encara no ho tinc a les mans – el tebeo ha quedat molt bonic i les històries emotives. A més sembla que el ritme de vendes va bé, s’ha recuperat la inversió i comencen a gotejar els beneficis per l’Associació Síndrome de Down de Granada.
Aquesta és la història amb la que participe. Està al bitò original ja que la impressió és en blanc i negre. Si algú vol gaudir del tebeo al complet, ací mateix el pot aconseguir.
“Es mi amigo” (2012).     


jueves, 8 de marzo de 2012

Una obra de Arte al día...



Esa es mi propuesta. Y me esfuerzo. Y no siempre lo consigo pero… Y todo esto olvidando pinceles, lápices y colores.
Hoy me acabo de marcar una lasaña con atún para el regreso de los pilotos que va a hacerles soltar lágrimas de felicidad. Y a mí también.
Alzado para el interiorismo de un nuevo restaurante (2012).  
  
Eixa és la meua proposta. I m’esforce. I no sempre ho aconsegueix però... I tot açò oblidant pinzells, llapisi colors.
Hui m’acabe de marcar una lasanya amb tonyina pel retorn dels pilots que va a fer-los soltar llàgrimes de felicitat. I a mi també.
Alçat per el interiorisme d’un nou restaurant (2012).

lunes, 5 de marzo de 2012

The American Friend



De un tiempo a esta parte y por los milagros de Network, son cada vez más numerosos los visitantes de la base con origen en los USA. Por supuesto, esta situación, no tendrá la más mínima repercusión en el devenir cotidiano de The Company, pero, mira tú por donde, nos hace sentir, ciertamente, cosmopolitas.
Por mi parte, el único pero, por la escasa fluidez de mi inglés, es no poder darles una versión en su idioma.
Cartel para sainete teatral (2012).
  
De un temps cap ací i pels miracles de Network, son cada volta més nombrosos els visitants de la base amb origen als USA. Per suposat, aquesta situació, no tindrà la menor repercussió al devenir quotidià de The Company, però, mira tu per on, ens fa sentir,certament, cosmopolites.
Per la meua part, l’únic però, per l’escassa fluïdesa del meu anglès, és no poder donar-los una versió al seu idioma.
Cartell per sainet teatral (2012).

miércoles, 29 de febrero de 2012

En el cine de la base


Sentado en la oscuridad, revisando clásicos, escucho unas frases de un personaje con las que no puedo sentirme más identificado.

“Siento mucho respeto por un hombre que hace lo que tiene que hacer aunque le este matando. Quieres pintar cuadros y lo estas haciendo, pase lo que pase. Eso me gusta. La mayoría de la gente piensa que la vida se limita a pasar por ella con la mayor facilidad y comodidad posible. Ganar 25 centavos aquí, un dólar allá. Comer, dormir y morir. Entonces aparece un tipo como tu, que no piensa mucho en eso, y empiezas a preguntarte si no estarás perdiéndote algo”. Jennie (1948) de Williams Dieterle.

Como dice un muy buen amigo, estamos en un estadio en el que somos conscientes de lo que nos perdemos cuando estamos en otras cosas.
Guión gráfico de “La Escollera” (2008). Inédita.

  
Assegut  a l’obscuritat de la base, revisant clàssics, escolte unes frases d’un personatge amb les que no puc sentir-me més identificat.

“Sento molt de respecte per un home que fa el que té que fer encara que li estiga matant. Vols pintar quadres i ho estàs fent, passe el que passe. Això m’agrada. La majoria de la gent pensa que la vida es limita a passar per ella amb la major facilitat i comoditat possible. Guanyar 25 centaus ací, un dòlar allà. Menjar, dormir i morir. Aleshores apareix un tipus com tu, que no pensa molt en això, i comences a preguntar-te si no t’estaràs perdent alguna cosa”. Jennie (1948) de William Dieterle.

Com diu un molt bon amic, estem a un estadi al que som conscients del que ens perdem quan estem a altres coses.
Guió gràfic de ”L’Escullera” (2008). Inèdita. 

miércoles, 22 de febrero de 2012

Comic 21


Abrumados por el pesimismo, rescatamos de entre cargas indiscriminadas, maleantes en libertad y héroes acorralados, una hermosa noticia fruto de una de esas iniciativas que pellizcan el corazón.
Como no, los muchachos de la base, y un recuerdo del pasado, me empujaron a participar de ella y el pincel de este viejo piloto hizo crujir bielas y motores para alzar el vuelo.
Esta es la nota oficial de la iniciativa en la que participo con una historia de tres páginas (2012).  
  
Aclaparats pel pessimisme, rescatem de entre carregues indiscriminades, facinerosos en llibertat i herois acorralats, una formosa noticia fruit d’una d’eixes iniciatives que pessiguen el cor.
Com no, els xicots de la base, i un record del passat, m’empentaren a participar de ella i el pinzell d’aquest vell pilot feu cruixir bieles i motors per alçar el vol.    
Aquesta és la nota oficial de la iniciativa a la que participe amb una història de tres pàgines (2012).



COMIC 21
La meta es hacer un cómic con el que apoyar la causa de la Asociación Síndrome de Down de Granada. Esta asociación lucha por la integración social de las personas con esta discapacidad en todos los ámbitos: Educación, empleo, vida social…
Trabaja día a día para conseguir que las personas con Síndrome de Down puedan desenvolverse en nuestra sociedad con autosuficiencia y autodeterminación.
El dinero recaudado con la venta de este cómic irá destinado a ayudar a esta asociación.
Esta iniciativa es idea de Jose Antonio Bautista (JAB), dibujante de cómic y padre de Hugo un niño feliz y dormilón con Síndrome de Down.
Aquí va la nota de prensa oficial;
“Hola a todos, a estas alturas de la historia ya podemos comunicar el índice que compondrá la edición en papel de comic21.
Hemos recibido mucho material y ha sido muy complicado decidir qué incluir en la edición en papel y qué dejar para la edición digital. Tanto que nos hemos visto obligados a ampliar el número de páginas de 68 a 84 para dar cabida al máximo número de historietas. Como ya anunciamos en su momento, la edición digital del cómic se distribuirá a través de esdecomics y la plataforma koomic. Distribuidora y tienda de comics digitales más importantes a nivel nacional.
Estamos muy contentos con el resultado obtenido. La calidad de los colaboradores, los diferentes tonos y puntos de vista que aportan las páginas que conforman el cómic reflejan la actualidad de las personas con Síndrome de Down en nuestra sociedad. Ha quedado un libro muy interesante y estamos deseosos de verlo ya en papel.
Os recuerdo que la presentación del libro se llevará a cabo en el próximo Salón del Cómic de Granada (9 al 11 de marzo), donde además de contar con un stand donde poder adquirir tu ejemplar, tendremos un espacio entre las exposiciones del evento.
Mil gracias.”

lunes, 20 de febrero de 2012

Un clic que da la vuelta al cerebro



Demasiadas batallas a un tiempo, demasiadas dudas pendientes, demasiadas cuestiones por resolver… Cuando de pronto un día, te das cuenta que no estás haciendo las cosas como debes, no hay más que hacer ese pequeño clic que cambie unos grados la orientación de tu cerebro y todo se reenfoca de forma distinta. Este piloto se ha dado cuenta de que algo no iba del todo bien y que era urgente el “clic”. Dos encuentros consecutivos con fantasmas del pasado me han acabado empujar a darlo.
Así que en eso estoy. En las próximas semanas anunciaré cambios en la base. Como el quién y el porqué, han quedado definidos, para el resto de clásicas cómo, qué, cuándo y dónde, mantendremos el suspense.
Ilustración para la Exposición “Líneas comprometidas” de APIV. Ilustra aquella frase de John Ford; “Si tienes que elegir entre la verdad y la leyenda, publica la leyenda”. Quedará inédita al no haber estado atento a unas bases en que se pedía en vertical (2012).

Massa batalles al mateix temps, massa dubtes pendents, massa qüestions per resoldre... Quan de sobte un dia, et dones compte que no estàs fent les coses com deus, no hi ha més que fer eixe menut clic que canvíe uns graus l’orientació del teu cervell i tot es reenfoca de manera distinta. Aquest pilot se’n ha adonat de que alguna cosa no anava del tot bé i que era urgent el “clic”. Dos encontres consecutius amb fantasmes del passat m’han acabat d’empentar a donar-lo.
Així és que en això estic. A les properes setmanes anunciaré canvis a la base. Com el qui i el perquè, han quedat definits, per la resta de clàssiques cóm, què, quant i on, mantindrem el suspens.
Il·lustració per l’Exposició “Líneas comprometidas” de APIV. Il·lustra aquella frase de John Ford; “Si tens que triar entre la veritat i la llegenda, publica la llegenda”. Quedarà inèdita al no haver estat atent a unes bases a les que es demanava en vertical (2012).       

sábado, 11 de febrero de 2012

¡¡¡Bachibuzuks, antropófagos, anacolutos, rocamboles, ornitorrincos...!!!


Son muchos más los insultos que se me ocurren y bastante menos ingeniosos o benévolos que los del Capitán Haddock. La ley – tan lejos hoy en día de la justicia - y quienes la aplican se han cubierto de escoria, en breve lapso de tiempo, con dos sentencias kafkianas.
Voy a esperar a que se solucionen de forma definitiva para dar mi opinión. De momento toda mi solidaridad. Aquí va el escrito del juez juzgado.   
Por aquello de tomarlo con  humor, página eliminada de la versión definitiva de “La Era de Acuario” (2011).
  
Son molts més els insults que se m’acudeixen i prou menys enginyosos o benèvols que els del Capità Haddock. La llei – tan lluny hui en dia de la justícia - i els que la apliquen s’han cobert d’escòria, en breu espai de temps, amb dues sentències kafkianes.
Vaig a esperar a que es solucionen de manera definitiva per donar la meua opinió. De moment tota la meua solidaritat. Ací va l’escrit del jutge jutjat.
Per allò de prendre-ho amb humor, pàgina eliminada de la versió definitiva de “La Era de Acuario” (2011).


NOTA DE BALTASAR GARZÓN REAL ANTE LA SENTENCIA DE LA SALA 2 DEL TRIBUNAL SUPREMO EN LA CAUSA SEGUIDA CONTRA EL MISMO
Rechazo frontalmente la sentencia que me ha sido notificada en el día de hoy.
Lo hago por entender que no se ajusta a derecho, que me condena de forma injusta y predeterminada.
He trabajado contra el terrorismo, el narcotráfico, los crímenes contra la humanidad y la corrupción. Lo he hecho con la ley en la mano y en unión de fiscales, jueces y policía. En este trabajo, siempre he cumplido con rigor las normas, he defendido los derechos de los justiciables y de las víctimas en situaciones muy adversas.
Ahora y a lo largo de este procedimiento, mis derechos han sido sistemáticamente violentados, mis peticiones de defensa desatendidas, el juicio oral una excusa, cuyo contenido ha sido utilizado sólo contra mí, prescindiendo de los elementos favorables que me beneficiaban, para, con ello, poder dar forma a una sentencia que ya estaba anunciada desde hace meses.
Mi actuación en el denominado caso Gürtel, se ajustó a la ley y en su desarrollo, tomé todas las medidas para garantizar el derecho de defensa y la investigación de delitos muy graves relacionados con la corrupción, partiendo de los contundentes indicios y para evitar la continuidad delictiva de blanqueo de dinero de los jefes mafiosos que utilizaban, como ya lo habían hecho antes, a los abogados designados.
Se me ha impedido aportar las pruebas que lo demostraban y se ha prescindido de la implicación y participación de abogados en la trama.
La afirmación que se contiene en la sentencia para justificar el supuesto dolo de que “la inclusión de la cláusula previniendo el derecho de defensa dejando a un lado su efectividad, revela que sabía que su resolución afectaba a este derecho” es una aberración que contradice todo el sentido de la misma y se utiliza para eliminar la base de mi absolución. La sentencia no dice en ningún momento cual es el daño producido en el derecho de defensa y no lo dice sencillamente porque no existe. Lo inventa. Asimismo falta a la verdad cuando se dice que no se ejecutó la medida de salvaguardar dicho derecho, cuando personalmente me cuide de garantizarlo y así lo avalan las pruebas practicadas e ignoradas por el tribunal.
Esta sentencia, sin razón jurídica para ello ni pruebas que la sustenten, elimina toda posibilidad para investigar la corrupción y sus delitos asociados abriendo espacios de impunidad y contribuye gravemente, en el afán de acabar con un concreto juez, a laminar la independencia de los jueces en España.
Acudiré a las vías legales que correspondan para combatir esta sentencia y ejerceré todas las acciones que sean pertinentes para tratar de paliar el perjuicio irreparable que los autores de esta sentencia han cometido.
Madrid a 9 de febrero de 2012

miércoles, 1 de febrero de 2012

Espíritu infantil ante la avalancha de cieno




No lo pierdo. Al menos no quiero perderlo. Aunque a veces aparezca un pequeño troll cascarrabias que me convierta en un huraño anciano. Pero sigo queriendo ser niño. Sobre todo con la que está cayendo fuera. Y no hablo de crisis, que a la postre son cíclicas y en la vida alguna nos debe tocar. Hablo de desilusión ante la aceptación general de “la cultura del corrupto”. Ya éramos escépticos ante muchas de las injustas situaciones creadas en la sociedad actual, y es una pena dejar de creer también en la aplicación de la ley, a la que la justicia, una vez más, se ha quedado esperando.
Con todo, un aviso, señor (es un eufemismo) Camps y cohorte, las puertas de la Melchor Mombo Company le están vetadas. También las del entorno. No se le ocurra, ni por ¿cortesía? pisar este territorio o puede pasar una desgracia.
Ligera incursión en la pintura mural (2012).   
  
No ho perd. Al menys no vull perdre-ho. Encara que de vegades apareix-se un menut troll pudent que em converteix en un esquerp ancià. Però segueix volent ser xiquet. Sobre tot amb la que està caient fora. I no parle de crisi, que a la fi son cícliques i a la vida alguna ens deu tocar. Parle de tremenda desil·lusió davant l’acceptació general de “la cultura del corrupte”. Ja érem escèptics davant moltes de les injustes situacions creades a la societat actual, i es una llàstima deixar de creure també a la aplicació de la llei, a la que la justícia, una vegada més, s’ha quedat esperant.
Amb tot, un avís, senyor (és un eufemisme) Camps i cohort, les portes de la Melchor Mombo Company us estan vetades. També les del entorn. No se’ls acudeix-se, ni per cortesia? Xafar aquest territori o pot passar una desgracia.
Lleugera incursió a la pintura mural (2012).

miércoles, 25 de enero de 2012

La nuit de la clandestinité (BD)


Probar, equivocarse, pensar qué se ha hecho mal, rectificar, volver a probar, volver a equivocarse, volver a… avanzar. De eso se compone la vida, sin más. Y la mía, especialmente.
En el 2006 “La nit dels clandestins” era un proyecto de serie, finalista de un concurso de ideas, que la televisión que lo convocó, tuvo en cuenta pero que, a la postre y por motivos escasamente sólidos, quedó en nada. Después – en 2008 creo - fue un proyecto de miniserie que despertó cierto interés que acabó diluyéndose. Me gustaría pensar que comenzó a convertirse en novela en 2010, por aquello de los años pares, pero nadie en la base lo recuerda bien. Sí hay datos de que a finales de 2011, sobrevuela la Melchor Mombo Co. la idea de que, realmente, en lo que debe convertirse es en un tebeo. Y en eso, entre otras cien mil cosas, estoy, en este inicio de 2012.
Pruebas de color en media página (6A) de “La nuit de la clandestinité” (2012). Proyecto para presentar en Francia.
  
Provar, equivocar-se. Pensar què s’ha fet malament, rectificar, tornar a provar, tornar a equivocar-se. Tornar a... avançar. D’això és composa la vida, sense més. I la meua, especialment.
Al 2006 “La nit dels clandestins” fou un projecte de sèrie, finalista a un concurs d’idees, que la televisió que el convocà, va tenir en compte però que, a la fi i per motius escassament sòlids, quedà en res. Després – a 2008 crec – fou un projecte de minisèrie que despertà cert interès que acaba diluint-se. M’agradaria pensar que començà a convertir-se en novel·la al 2010, per allò dels anys pars, però ningú a la base ho recorda bé. Si hi ha dades de que a finals de 2011, sobrevola la Melchor Mombo Co. La idea de que, realment, en el que deu convertir-se es en un tebeo. I en açò, entre altres cent mil coses, estic, a aquest inici de 2012.
Proba de color en mitja `pàgina (6A) de “la nuit de la clandestinité” (2012). Projecte per presentar a França. 

lunes, 16 de enero de 2012

Ed Shark, un amigo


Inaugura web en esta nueva singladura, es un gran tipo - en todos los sentidos - y a mi me gusta, y mucho, todo lo que nace de su imaginación.
Espero que le vaya muy bien en su nueva travesía – sobre todo para que pueda permitirse pagar un estudio propio y dejar de venir a “The Company” a dibujar -.
Con todos ustedes Ed Shark.
  
Inaugura web a aquesta nova singladura, és un gran tipus – en tots els sentits – i a mi m’agrada, i molt, tot el que naix de la seua imaginació.
Espere que li vaja molt bé a la seua nova travessia – sobre tot per que puga permetre’s pagar un estudi propi i deixe de vindre a “The Company” a dibuixar -.
Amb tots vostès, Ed Shark

miércoles, 11 de enero de 2012

Cuento catarsis


En lucha con mis fantasmas internos, aparece esto.
  
En lluita amb els meus fantasmes interns, apareix açò.

Fermín escribe
Fermín escribe. Desde casi siempre. Tal vez desde que aquel día, con los otros niños, descubrió que solo alterando su orden, el significado de las palabras varía. Tal vez, solo, insisto. Y con ese juego como coartada, Fermín escribe.
Más tarde llega ella, que siempre ríe, que poco le importa si Fermín escribe o no. Le importa Fermín. Sin dudar. Obvia fama o gloria, solo quiere que Fermín ahí esté. A su lado. Y Fermín escribe mientras todo fluye.
A lo largo de una vida, no es extraño, asoman premios. A cuentos, sin más. Suficiente. Esbozos de sonrisa afloran ante el orden aplicado a sus palabras. Cantos de sirena, vidas enlazadas al papel, sueños embutidos en lápices de colores… Nada suficiente para que se convierta en su fin. Pero ¿quién dice que importe? Fermín escribe, Sin más. Cada vez mejor, dicen quienes le leen. Aunque son pocos. Casi privilegiados. Les cuesta, a las palabras, dejar el encierro a que las tiene sometidas. Así que, además de escribir, Fermín trabaja. Porque tiene niños, que poco saben de los escritos de Fermín y mucho de las cosas que interesan a los niños de hoy. Indiferente, Fermín no ceja, y entre sopa y tajo, escribe. Y aunque le gusta, poco a poco, descubre que solo escribiendo no se es del todo feliz. ¿Lo sospechaba, dice? Pues claro, solo que ahí quedaba la sospecha, en el limbo de los justos, con Fermín en su idea. Pero sin nadie que te lea, escribir es menos placentero. Porque escribir, como hacer el amor, es un acto generoso, compartido. Así que Fermín se decide. Solo que no sabe como.
Una luz aparece. El gran escaparate. El valhalla desde donde todos podrán leer a Fermín. Si resulta elegido, claro. Él lo cree. ¿Por qué no, si todos, esos pocos, se lo han deslizado en secreto? Así que se esmera, escribe, desde dentro, desde su fuero más íntimo. Se desnuda, y hace volar lo escrito seguro de que es su momento. Y espera. Paciente.
Caen los días. La lluvia llega. Y un día no está en la calle sino en el rostro de ella. Y Fermín pregunta. Y ofrece su hombro a las lágrimas. Y sabe que es irremediable. Así lo cuentan, solemnes, los doctores. Y, ya ves, todo se desvanece ante la noticia. Todo pierde su lugar en el mundo. Y Fermín piensa en qué daría para remontar en el tiempo. Para borrar el dolor. Para volver a la luz ¿Qué? ¿Qué? ¿Qué…? Nada es suficiente, claro. Ni lo más deseado. Ni lo siempre soñado. Nada. Y la sombra cubre la casa en la que Fermín escribe. Y la noche la sobrevuela. Y ella ya no ríe. Y sus cachorros, perplejos, sobrecogidos, olvidan esas cosas de chicos. Fermín, en cambio y con todo, no puede evitarlo, y escribe.
Es de noche, la prensa digital trae la noticia. El escaparate tiene dueño. Un grande, un lírico, amado por el público, elogiado por la crítica… no es él. Nada que objetar, claro, solo que Fermín se hunde. De la luz a las tinieblas, del blanco al negro. Solo un poco, pero pasa. No sabe expresarse. Nunca podrá completar el ciclo. Las palabras, los elogios, los parabienes los provoca él, no sus textos, se convence. Mil tormentas se desatan, no duerme, se revuelve, se decide. No hay vuelta atrás.
Amanece. Fermín abre su ojo. Mal cuerpo. Busca su escritorio. Enciende un cigarrillo. Abre la ventana. Vuelan hojas, lápices, inspiración… Nunca más, ¿para qué? se pregunta.

Una llamada. Justo esa mañana. “Se han arrepentido” piensa mitad divertido, mitad cruel consigo mismo. Un cascabel al otro lado de la línea. Es ella. Nuevas pruebas. Sorprendentes. Nada de lo diagnosticado. Increíble. El corazón de Fermín sonríe. Él suspira aliviado. No puede creerlo. Tampoco ella. Ni los doctores. Un milagro. Tal vez. Besos, parabienes, felicidad de nuevo. Cuelga. Su interior se revuelve. Conoce la sensación. Y espiando al sol por una rendija de la ventana, Fermín escribe.
Página de “La Era de Acuario” (2011).


Pàgina de “La Era de Acuario” (2011).

viernes, 6 de enero de 2012

¿Es esto el otoño?



La solidez de sus incursiones tras la cámara, de las dos últimas décadas, dejan en el olvido piezas bisoñas en la filmografía de Clint Eastwood. Hoy mismo hemos recuperado una de ellas en el cine de la base.
Aún con sus debilidades, “Primavera en otoño” (Breezy, 1973)  tiene momentos de gran cine y, sobre todo, frases que suscribo, sin dudar, sentado a los mandos del Dakota.
Si mediado el film, una jovencísima Kay Lenz deja sin palabras a un maduro William Holden tras susurrarle “¿Empiezas a creer en lo que ves en el espejo y olvidas lo que sientes dentro? ¿Dejas de sentir porque tu exterior hace que parezcas ridículo?”, algo más adelante, éste comparte un lúcido secreto con ella “Nadie madura, simplemente se cansan”. Ambos saben que por imposible, por ridículo que parezca, olvidar lo que los demás piensan y seguir los dictados del corazón, es la única forma de vivir… Aunque otros muchos se empeñen en bautizar su existencia con la misma terminología.
Collage de fotos tomadas en los hutong de Pekín (2011).
  
La solidesa de les seues incursions darrere de la càmera, de les dues darreres dècades, deixen en l’oblit peces novelles a la filmografia de Clint Eastwood. Hui mateix hem recuperat una d’elles al cinema de la base.
Encara que amb debilitats, “Breezy” (1973) té moments de gran cinema i, per damunt de tot, frases que subscric, sens dubte, segut als comandaments del Dakota.
Si a meitat del film, una jove Kay Lenz deixa sense paraules a un madur William Holden després de xiuxiuejar-li “Comences a creure el que veus a l’espill i oblides el que sens dintre? Deixes de sentir perquè el teu exterior fa que sembles ridícul?”, una mica més endavant, aquest comparteix un lúcid secret amb ella “Ningú madura, simplement es cansen”. Ambdós saben que per impossible, per ridícul que semble, oblidar el que els demés pensen i seguir els dictats del cor, és l’única manera de viure... Encara que altres molts s’empenyoren en batejar la seua existència amb la mateixa terminologia.
Collage de fotos presses als hutong de Pekín (2011).

viernes, 30 de diciembre de 2011

En una nueva guerra



Sí, en una nueva guerra, así cierro el 2011. Sin olvidar otras, ¿eh? Y casi como lo comencé, es cierto. Un año más y parece que nada ha pasado, pero echo la vista atrás y….¡Uf! La verdad es que ha sido movido. La base y los pilotos están exhaustos. Si además, la cuenta corriente de la compañía, tomase un rumbo ascendente esto sería…en fin, ¿para qué soñar con utopías?
Regresamos en el 2012. Suerte y felicidad. (Tan solo a los buenos de la peli).
Mucho dibujo pseudolineal hay en este proyecto para la capital que llevo entre manos. Bocetos para restaurante (2011).
  
Sí, en una nova guerra, així tamque el 2011. Sense oblidar altres, eh? I quasi com el vaig començar, és cert. Un any més i sembla que res ha passat, però tire la vista cap arrere i...Uf! La veritat és que ha estat mogudet. La base i els pilots estan exhaustes. Si a més, el compte corrent de la companyia, prengués un rumb ascendent açò seria... en fi, per què somiar amb utopies?
Tornem al 2012. Sort i felicitat. (Tan sols als bons de la pel·li).
Molt dibuix pseudolineal hi ha en aquest projecte per la capital que porte entre mans. Esbossos per restaurant (2011).

lunes, 26 de diciembre de 2011

De la Plaza Roja a Tian'anmen (XX)

Llanto en Tian'anmen / Plor a Tian'anmen

Con los pies destrozados / Amb els peus destrossats

De guardia en la ciudad prohibida / De guàrdia a la Ciutat Prohibida

Glamour chino / Glamour xinès

Conmigo mismo / Amb mi mateix

Beijing's Gang

La inmensidad de Tian’anmen.

Templos y palacios, palacios y templos, más templos y más palacios, más palacios y más templos… Harto ya. Muy harto de edificaciones chinas estoy. Llevamos toda la mañana de un lado a otro del casco antiguo de esta ciudad, contemplando arquitecturas que limitan su variedad a una de estas dos alternativas. Palacio de invierno, templo de la sabiduría, palacio de verano, templo de la eterna pereza, palacio de los besos avinagrados, templo de los eunucos liberados… mucho de estos nombres no son los reales, evidente, pero a mi se me antojan más que adecuados. He perdido definitivamente el interés por un estilo ornamental que hace horas ha dejado de sorprenderme. Siento que la suma del cansancio, los días fuera de casa y la falta de sueño han acabado por dejarme en un estado catatónico que me impide disfrutar en plenitud del Gran Arte. Sobre el mapa las distancias no son grandes, en esta inmensidad todo es agotador. La zona que recorremos cobija solo a cuatro de los veinte millones de habitantes que tiene la urbe. No parece mucho pero hablamos al menos de la población de Madrid y, por la escasa altura de los edificios, de una extensión bastante mayor.
Es mediodía y nuestros estómagos dan el primer aviso. Cambiamos de plan y decidimos dejar la Ciudad Prohibida para la tarde. La propuesta ahora es visitar el popular mercado de los pinchos. Parece buena opción. Caminamos un par de kilómetros siguiendo la ruta que el plano marca. En una calleja, no muy alejada de grandes avenidas comerciales, se ubican decenas de tenderetes ofreciendo sus productos. Cualquier animal, de pequeño o gran tamaño, es candidato a acabar ensartado, entero o en porciones, en una varilla de madera. Empaladas cucarachas como el pulgar de un camionero, nos observan con tristes rostros. Otro tanto podemos contar de saltamontes, grillos, escorpiones, estrellas de mar e hipocampos… También cosas más “normales” como ternera, pollo, pescado, mejillones, Hay incluso algunos elementos difíciles de identificar a primera vista. Un extenso surtido no apto para todos los paladares. Humo y olores se mezclan en los corredores que serpentean entre los distintos puestos por momentos azuzando las glándulas salivares, por momentos convirtiendo la experiencia en algo más desagradable. Junto a la comida puestos con suvenires, bebidas, ropas e incluso algunos tan peculiares que ofrecen tarántulas disecadas.
Decidimos picar algo y tomar unas cervezas antes de seguir el eterno recorrido. Comenzamos por lo más convencional regándolo con cervezas de distintas marcas. Comer entre aquella muchedumbre que no nos quita ojo, con los comerciantes ofreciendo sin descanso sus productos, con las risas provocadas por nuestros propios comentarios, acaba siendo una divertida experiencia. En la euforia provocada por la suma de sensaciones, Dani, en uno de los puestos, pide tres mejillones a la plancha. Veinte yuanes – unos dos euros - por la tapa, por muy chinos que sean los moluscos, parece caro. La sorpresa es mayor. Al depositar los veinte yuanes sobre el mostrador, el vendedor nos dice que ese es el precio por cada uno. Negamos. No es eso lo que pone en su rótulo. Él afirma. Se inicia el conflicto. La conversación chino-castellano se convierte en un despropósito que no ayuda en nada a la resolución del caso. La tensión crece. La solución es fácil. Pensamos. Nos devuelve nuestros veinte yuanes y se queda con su género. Entendemos que el tipo dice que ha puesto la salsa y no hay marcha atrás. Tenemos que pagarle el importe íntegro. Su actitud comienza a rozar la mala educación. También la nuestra por la falta de entendimiento. Amenaza con llamar a la policía. Le decimos que adelante que sean ellos quienes lo solucionen. No hay ni un movimiento por su parte. Acabamos por comer uno solo de los mejillones a cambio de lo pagado y, bajo el peso de sus maldiciones, dejamos el tenderete a nuestras espaldas.
A pesar del desagradable percance, seguimos con nuestra peculiar degustación. Llega la hora de arriesgar algo más. Dani se empeña en que probemos otro tipo de delicatesen. Alacranes. Pablo da un paso atrás. Argumenta que en Valladolid se toman en adobo y nunca fritos. Dani me mira. Asiento. Elegimos. Cuatro de ellos, ensartados el uno sobre el otro, mueven sus patas mientras entran en el baño de aceite hiviendo. No escuchamos sus gritos pero podemos imaginarlos. En unos minutos el “chef”, con una sonrisa amplia como el Yang-Tse y unos ojos que solo son dos guiones, nos pasa el pincho. Dani, tan lanzado él, me cede el turno. “Comienza tú” dice. Lo miro. Miro a Pablo y el asco en su cara. Casi pánico. Pido que tengan lista una cerveza por si debo tragar rápido. Llevo el pincho a mi boca. Atrapo el alacrán con mis labios. Noto la forma del arácnido en mi boca. Su coraza, sus patas, la cola… Al morder cruje. Mastico. Pablo tiene su momento de gloria cuando comenta qué habrá pasado con el veneno. Comienzo a saborearlo. Sigo masticando y busco comparaciones. Su sabor es parecido a una gamba frita. La piel de ésta es similar a la armadura de éste. Me gusta, pero no digo nada. Cedo el testigo a Dani. Me mira. Bebo cerveza. Sonrío. Con gesto único come el suyo. Pablo ha conseguido documentos gráficos de ambos momentos. Cordiales, le ofrecemos que pruebe. Lo rechaza. A pesar de que ambos comentamos que no está nada mal. Pero no cuela. Como mi segunda pieza y Dani remata el pincho. Otra cerveza y la búsqueda de uno de mollejas en el que partícipe Pablo cierra el ágape.                
Después de comer, caminamos hasta el Jardín Imperial; un espectacular parque que envuelve una colina en cuya cima se sitúa otro templo más. En estos jardines son numerosos los ancianos que cantan, bailan, realizan tai-chi o cualquier otra actividad que se les antoje. Caminamos cerca de ellos despertando su curiosidad. Mucho más de lo que ellos ya consiguen despertar la nuestra. Se cuenta que dicha colina está formada por la tierra que se desplazó para la construcción de una Ciudad Prohibida que, desde el mirador que hay junto al elevado templo, se extiende a nuestros pies. Tras el descenso, cruzamos una avenida que nos interna en la Ciudad Prohibida. La entrada por la que pensábamos acceder, justo frente al Jardín Imperial, se está utilizando estos días solo como salida. Bordeamos el complejo haciéndonos una idea mucho más aproximada de las dimensiones que los aposentos del emperador y su corte tienen. No extraña que pasase la mayor parte del tiempo aislado. Si es que se puede estar aislado en un espacio de este tamaño. Cuando por fin accedemos al interior, fastuosas construcciones se abren a nuestro paso. Son muy bellas, solo echamos de menos un mayor cuidado en los interiores. Es escaso el mobiliario que se conserva, eso sí, fascinante. Son varias las horas que nos lleva recorrer los distintos habitáculos que la componen. Cuando por fin finalizamos el recorrido, salimos al exterior atravesando un par de robustas murallas sucesivas que desembocan frente a la inmensidad de la Plaza más famosa de toda China; Tian’anmen. El lugar es tan grandioso que apenas se distingue su final. Túneles subterráneos llevan desde el perímetro de la plaza  lo que sería la parte central. Para acceder a esta zona pasamos escáneres y minuciosos controles. Ya en el exterior observamos que la muchedumbre ocupa toda la plaza. En el centro de ésta, una colorida escultura da cuenta de las celebraciones que se están llevando a cabo esos días. Se cumplen noventa años del Partico Comunista Chino. De ello da fe la gran fotografía del rostro de Mao Tse Tung que preside la plaza colgando paradójicamente, de los muros de la que fue residencia del último emperador de China.  De algún modo, aunque sea de forma metafórica, este lugar marca el fin de nuestro fabuloso viaje.

domingo, 25 de diciembre de 2011

El mismo espíritu


Que a los rudos aviadores todo cuanto envuelve la Navidad, nos queda un poco lejos, es algo asumido por quienes nos conocen. Que algunos detalles o ciertas cuestiones acaban por traspasar la cazadora de cuero y taladrar el órgano encargado de marcar el ritmo vital, ya no es tan obvio. Treinta y dos años separan la aparición en la base del álbum de la izquierda de los dos de la derecha. La misma fecha, el mismo proveedor de ilusiones - si bien en el 79 era de orden ascendente y en este 2011, descendente – e idéntico brillo en la mirada de este viejo aviador. Tal vez una mota de polvo en el ojo atrapada en pleno vuelo, tal vez… Hoy y antaño, gracias Papá Noel.  
  
Que als rudes aviadors tot el que envolta el Nadal, ens queda una mica lluny, és una cosa assumida pels que ens coneixen. Que alguns detalls o certes qüestions acaben per traspassar la caçadora de cuir i trepar l’òrgan encarregat de marcar el ritme vital, ja no és tan obvi. Trenta dos anys separen l’aparició a l base del àlbum de l’esquerra dels dos de la dreta. La mateixa data, el mateix proveïdor de il·lusions – si be al 79 l'ordre era ascendent i en aquest 2011, descendent – i idèntic brill a la mirada d’aquest vell aviador. Tal vegada una brossa de pols al ull atrapada en ple vol, tal vegada... Hui i antany, gràcies Pare Noel.  

miércoles, 21 de diciembre de 2011

¿Qué me pasa, Doctor?



A pesar de mi nariz, no soy Barbra Streisand. A pesar de mi congénita tendencia a despistarme no soy Ryan O’Neal. Aún así no dejo de hacerme la pregunta que Bogdanovich lanzaba en el título de su clásico film “¿What’s Up Doc?”.
¿Por qué cuando me señalan los boxers Calvin Klein yo pienso en Calvin & Hobbes?
¿Por qué cuando una ensortijada señora comenta que ha comprado un complemento de Burberry, mi mente vuela a las aventuras de un teniente de la U.S.Calvary?
¿Por qué cuando me muestran fotografías de viajes frente a alguno de los obeliscos que pueblan el mundo, no puedo evitar ver el monumento a lomos de un galo gor… de pecho caído?
¿Por qué cuando ciertos “artistas” se vanaglorian de haber realizado un gran corto, yo solo puedo ver la esbelta silueta de un marino maltés?
¿Por qué cuando la conversación gira alrededor del mundo del vino, a mi cabeza solo acude el Blanc-Sec?
¿Por qué cada vez que leo alguna barrabasada política, yo me empecino en la idea de que la ha perpetrado uno de los personajes de este señor?
¿Por qué si los informáticos hablan del mouse yo solo puedo pensar en este o este otro?
Página del proyecto “La Era de Acuario” (2011).   
  
A pesar del meu nas, no sóc Barbra Streisand. A pesar de la meua congènita tendència a despistar-me no sóc Ryan O’Neal. Així i tot no deixe de fer-me la pregunta que Bogdanovich llançava al títol del seu clàssic film “What’s Up Doc?”.
Per què quan em senyalen els calçotets Calvin Klein jo pense amb Calvin & Hobbes?
Perquè quan una cargolada senyora comenta que ha comprat un complement de Burberry, la meua ment vola a les aventures d’un tinent de la U.S.Calvary?
Per què quan em mostren fotografies de viatges front a alguns dels obeliscs que poblen el món, no puc evitar vorer el monument a lloms d’un gal gro... de pit caigut?
Per què quan certs “artistes” es vanaglorien d’haver realitzat un gran “corto”, jo tan sols puc vorer l’esvelta silueta d’un marí maltès?
Per què quan la conversa gira al voltant del món del vi, al meu cap sols acudeix el Blanc-Sec?
Per què cada vegada que llegeixo alguna barrabassada, jo m’empenyore amb la idea de que l’ha perpetrat un dels personatges d’aquest senyor?
Per què si els informàtics parlen del mouse jo sols puc pensar en aquest o aquest altre?
Pàgina del projecte “La Era de Acuario” (2011).

lunes, 19 de diciembre de 2011

De la Plaza Roja a Tian'anmen (XIX)

La sabiduría del tiempo / La saviesa del temps

Mal día para la venta / Mal dia per la venda

Las murallas de Sangri-La / Les muralles de Sangri-La

Parking pequinés / Parking pequinès


Gran Muralla.

Pocas horas en nuestro último tren. Eternas. En una primera a la que nada ha de envidiar la tercera rusa. Nos espera un huésped. Duerme desde no sabemos dónde. A nuestra llegada abre su ojo. Es todo cuanto intercambiaremos en el resto del viaje.
Es primera hora de la tarde, descendemos en la multitudinaria estación. Beijing es desmesurada. Más de veinte millones de personas tamizan sus calles. Avisados por las experiencias de otros viajeros, marcamos un máximo a pagar en los taxis. El regateo consiguiente, unido al pegajoso calor que empapa nuestras ropas y al cansancio acumulado, nos lleva a un punto de crispación que provoca la primera y única discusión entre nosotros a lo largo de toda la aventura. Nada serio, por supuesto. Desde la distancia, divertido incluso. Rechazamos cualquier oferta de transporte, incluso la de una dama extranjera de buen ver, que desea compartir taxi. Encontramos la recóndita estación de metro. El abarrotado subterráneo pekinés nos traslada hasta los aledaños del hutong en que se ubica el albergue reservado. Los hutong - cuya traducción literal es callejón - conforman el centro de la ciudad tradicional. Situados muy cerca de la Ciudad Prohibida, son los barrios donde se mantiene la milenaria forma de vida china. Al mismo tiempo han transmutado en zona chic de la ciudad. Albergues, tiendas alternativas y una rica vida nocturna cubren puerta a puerta los principales hutong.
No es sencillo descifrar la dirección del hostal pero, el sentido de la orientación de Dani, nos lleva a toparnos con él. La habitación es espartana; camas cómodas y una ducha. No pedimos más. Todos los huéspedes que aloja el lugar, son extranjeros. Viajeros más o menos experimentados en busca de su propia aventura vital. Entre unas cosas y otras se avecina la noche. Damos un paseo por la vieja ciudad hasta llegar a un cristalino lago, cuyo perímetro se halla cubierto de restaurantes. Decidimos cenar en aquel lugar. La oferta es amplia. Los cantos de sirena de los encargados de establecimientos se mezclan con la presencia de muchachas que nos ofrecen otro tipo de servicios. Durante la cena planeamos el día siguiente. Nos decidimos por la Gran Muralla. Las dudas envuelven el tramo a realizar. Barajamos varias opciones. Desde la zona más turística y visitada a otra absolutamente agreste para la que, por la peligrosidad del recorrido, deberíamos, ineludiblemente, tomar los servicios de un guía. Encontramos, en el propio albergue, una oferta de excursión a una zona no del todo restaurada pero a la que acude muy poca gente. No quedan muchas ganas de complicarnos la existencia. Parece buena opción además porque proponen siete kilómetros de trekking. Contratamos la propuesta y salimos a por provisiones para el picnic. De forma absolutamente aleatoria desciframos un cajero y curiosamente conseguimos yuanes. En un pequeño supermercado llenamos la cesta de provisiones de productos delirantes. A modo de precalentamiento y antes de regresar al albergue, unas copas en los locales de moda de los hutong, despiden la noche.       
El día amanece con un cielo plomizo. Desayunamos el menú del albergue que se sirve en el bar adyacente. Cargamos con las mochilas de provisiones y dos botellas de dos litros de agua para la deshidratación. No tenemos preparación alguna para un trekking exigente y Dani está convencido de que este lo será. Aparece el microbús. En su puerta se acumulan los excursionistas. Somos una veintena. No parecen tampoco muy en forma. Dani insiste en que las apariencias engañan. Viajamos más de cien kilómetros hasta el lugar de inicio. Serpenteando por las cumbres de numerosas colinas, la silueta de la muralla resulta impresionante. La guía nos informa. Caminaremos algo más de siete kilómetros por la muralla. Cada uno a su aire. Cruzaremos veinte torres. La número veintiuno es el punto de encuentro. A las tres de la tarde. Desde allí, cerca de una hora de descenso hasta el lugar donde espera el bus para el regreso. Nos ponemos en marcha. El ascenso a la colina ya tiene su eso. El calor aprieta y además de los cuatro litros de agua que llevamos en las mochilas, tomamos los tres botellines pequeños que incluye el precio. Comenzamos un auténtico sube y baja a través de una muralla que une las torres que se dibujan en el horizonte. Transportando mochilas con provisiones, algunas mujeres chinas emprenden la marcha a nuestro lado. Desde el primer instante mantienen el ritmo de los distintos viajeros y ofrecen sus productos de forma amable y tenaz. En origen, la muralla no era una, sino varias. Cada una de ellas circunvalaba una ciudad. No fue hasta mucho más adelante, y ante la amenaza de las tribus mongolas, que el emperador ordenó unir los distintos tramos hasta formar esta tremenda obra de ingeniería. Los desniveles que a lo largo del recorrido deberemos cubrir son de muy distinta índole. Desde zonas, pocas, donde una suave pendiente te lleva de una torre a otra, hasta otras en las que acometer la siguiente torre supone un esfuerzo notable con tramos de escalones de más de medio metro de altura y apenas quince centímetros de huella. Encontramos a pocos viandantes en nuestro camino y el paseo es interesante. En un momento del recorrido encontramos en una de las zonas más bellas, un equipo de rodaje que parece estar preparando un spot publicitario. Lentamente nos vamos desmarcando del resto de viajeros. No así de las chinas que siguen insistiendo en la venta de sus productos. Cada vez que nos ofrecen las botellas de agua, sacamos las nuestras mostrando que disponemos de repuestos y aprovechando para refrescar nuestras secas gargantas. Fotografiamos el espectacular monumento. Comentamos acerca de la dificultad de su construcción e incluso de su defensa. Pensamos en como llegarían hasta allí los materiales de construcción. Todo nos parece majestuoso. Las torres por las que pasamos, también ocultan nativos que nos ofrecen agua y refrescos. Ante nuestra negativa, responden con una amable sonrisa. Da la sensación de que saben que, antes o después, los extranjeros irán a parar a sus garras. “Caerá en la torre diecisiete” parecen decir los ojos pícaros de un anciano vestido con ropas del ejercito rojo. Avanzamos sin descanso. Nos distanciamos del resto. Bromeamos con Dani al respecto del temible equipo con el que íbamos a “competir”. Tanto es así que en la torre veinte decidimos comprar a un lugareño, tres botes de cerveza bien fría y detenernos a comer. Según van llegando al lugar del picnic, los otros viajeros ríen al ver nuestro despliegue. Cuando la mayoría de ellos, apenas llevan un sándwich o una pieza de fruta, nosotros mostramos pan, cerveza, latas de conserva, salchichas, e incluso carne seca de vaca. Los comentarios, como no, vinculan el cuadro con la tópica imagen que de los españoles se tiene por el mundo. Algunas vendedoras chinas intentan colocarnos sus productos, pero con el estómago lleno y la satisfacción de casi haber acabado la ruta, y ante las risas de algunos compañeros de trayecto, somos nosotros lo que les tomamos el pelo a ellas ofreciéndoles lo que no hemos consumido. Nos queda un solo tramo para llegar a la última torre. Y es justo en él donde encontramos a viejos conocidos. Los tres suecos, con los que hemos ido coincidiendo a lo largo de la aventura, recostados sobre la muralla, resoplan de forma exagerada. En las gotas de sudor que perlan sus sienes, acierto a adivinar la silueta del logotipo de Justerini & Brooks.



lunes, 12 de diciembre de 2011

De la Plaza Roja a Tian'anmen (XVIII)


El templo / El temple


Ingeniería práctica / Enginyeria pràctica

Culto / Culte

La belleza de la frontera / La bellesa de la frontera

En las garras de Nomber One.

Nuestro penúltimo tren llega en su hora. En pocas horas abandonaremos el país para entrar en la inmensidad China. Borhoyn Tal, el último pueblo de Mongolia antes de la frontera es el primer destino. Veinte minutos de parada. Descendemos a estirar las piernas. Los lugareños ofrecen sus productos en el andén. Queremos cervezas pero el precio que nos piden supera los Tugriks que nos quedan. Sin problema. El negocio se adapta a nuestras posibilidades y el precio se ajusta a nuestros bolsillos. Se acabó la preocupación por el cambio. Desde la estación hay una vista general del pueblo. El panorama es desolador. Desvencijadas casas salpican un árido terreno. Aparte de los pocos lugareños que se han acercado a la estación, no hay ninguna otra señal de vida en sus calles. Recuerda a esas ciudades fantasmas que aparecen en algunos westerns contemporáneos. Una de las alternativas que manejamos durante la preparación del viaje nos llevaba desde el Gobi hasta allí en furgoneta. Pasar después la frontera por nuestros medios y tomar un tren chino al otro lado. Por fortuna no ha sido así. No me imagino de noche, en aquel lugar, buscando alojamiento. Mucho menos pasar al otro lado como espaldas mojadas. El silbato del tren me saca de mis ensoñaciones. En nada estamos en la frontera. Otras cuatro horas, solucionado el problema burocrático y estaremos en territorio chino. Creemos. Somos muy optimistas. No solo los controles son mucho más férreos, sino que además, no podemos descender del tren. Siete horas detenidos y solo un hecho destacable. La amplitud de vía varía entre ambos países, y con el pasaje en sus camaretas, los vagones son conducidos a enormes hangares trufados de mecánicos chinos. Sin la menor prisa, mediante grúas levantan los vagones y se produce el cambio de ruedas. Con los trámites finalizados, el tren reemprende la marcha. Es noche cerrada pero la luz de la luna y la propia de las poblaciones que recorremos nos confirman que, a todos los efectos, este es otro país. Desde la arquitectura al propio paisaje, encontramos una tierra más armónica, menos salvaje.
      Como siempre es temprano cuando descendemos en Datong. Datong es una ciudad industrial de escaso atractivo pero sus alrededores conservan algunas maravillosas obras de siglos pasados. Nos registramos en el hotel. Esto sí es un hotel y no otros. En la habitación hay incluso una provisión de preservativos. Lástima que el equipo lo conformemos tres tipos con más ganas de risas que de sexo. Miento, pero visto lo visto es una gran licencia poética. Mientras Dani soluciona la recepción del próximo billete de tren, comprado por internet a una agencia local, Pablo me acompaña a comprar una tarjeta para la cámara. Entramos en varios y caóticos grandes almacenes hasta que, entre risas, unas chicas nos indican un comercio de productos electrónicos. Vamos. Les muestro la cámara. Una tarjeta. Nadie tiene idea de otro idioma que no sea chino. Me llevan hasta un ordenador. Una especie de Google Translator mandarín permite teclear frases. Y entendernos. Poco. Pablo sale a responder una llamada de Dani. A su regreso, veinte jóvenes dependientes chinos me rodean riendo de forma descompasada. No hay interés en venderme la tarjeta. Lo están pasando de miedo. El taxi espera. Debemos marcharnos. Acaba la fiesta.
En la puerta del hotel espera el taxi. Su chófer viste pantalón negro, camisa blanca de manga corta, corbata oscura y guantes blancos. Todo un dandy. Con la excusa de mis piernas, mis compañeros me ceden el asiento delantero. Soy el encargado de dar conversación a un tipo que habla, todavía, menos inglés que yo. El taxista me enseña su licencia. Señala el número. El uno. “Number One, Number One” me grita. Asiento con la cabeza mientras miro el interior del taxi. Impecable. Contiene numerosos gadgets que iremos descubriendo al largo del viaje. Las grutas de Yungang son el primer destino. “Number One” nos cita en un par de horas en el mismo lugar que desembarcamos. Apenas ponemos pie a tierra, sale disparado a rentabilizar la espera. Tras pagar un elevado precio por la visita, nos ponemos en marcha. Abre una zona de jardines y falsos templos históricos - que por momentos recuerdan la zona de Port Aventura dedicada a China -. Cuando casi nos tememos una decepción, parece la joya de la visita. Excavadas en la pared, cincuenta y tres cuevas contienen mil doscientas hornacinas budistas y cerca de cincuenta y un mil esculturas talladas en la propia piedra. Todo ello a lo largo de un kilómetro cuadrado de extensión. Hallamos desde Budas de quince metros de altura, a otros del tamaño de un pulgar. Algunas de las grutas son impresionantes. Un par de horas más tarde, y tras haber posado con numerosos chinos que quieren su foto de tipos raros, estamos en el punto de encuentro. Algunos taxistas ofrecen sus servicios. Declinamos la invitación. Parecen reconocernos y no insisten. Vendedores ambulantes nos acosan con sus productos. Les rechazamos con amabilidad hasta que su insistencia nos lleva al límite. Pero llega “Number One”. Comenzamos a conocer que tiene bien ganado el sobrenombre. Desciende del taxi, nos abre la puerta amable. Mientras montamos, abre el maletero y saca de él pequeños paquetes de galletitas que, además de ofrecernos, reparte entre los taxistas y vendedores que allí se encuentran. Todos contentos, todos deben favores a “Number One”. Él mantiene su status. Por eso la escasa insistencia de los otros chóferes.
El viaje hasta Xuang Kong Si es algo más largo. Durante el recorrido uno de los gadgets pita cada cierto tiempo. “Number One” me mira y comenta sonriente “Photo”. Sé que no me está fotografiando pero no qué me dice. Mis compañeros, más duchos que yo en el arte de la conducción, intervienen. Es un detector de radares. “Photo, photo” insiste “Number One” señalando al exterior. Yo asiento con la cabeza. “Number One” ríe por su astucia. Jinglong se abre a nuestros ojos. Es un enorme cañón. Tan enorme como todo en este país. De una de sus paredes, a sesenta metros del suelo, cuelga, suspendido de la pared, el templo de Xuang Kong Si. Formado por cuarenta dependencias distintas que recorremos por completo, es una maravilla arquitectónica en cuya visita hay que dejar el vértigo a pie de ascenso.
Una etapa nos queda y no está lejos. En la ciudad de Ying County, enclavada en un precioso barrio tradicional, se ubica la Sakyamuni Pagoda. “Woodden Pagoda” como insiste “Number One”. La mayor pagoda de madera del mundo ha resistido el paso del tiempo e incluso la acción de dos terremotos. Su interior alberga un enorme Buda de doce metros y una escalera emocionante. Desde las ventanas de su parte alta, contemplamos toda la ciudad. Miles de pájaros vuelan sin motivo aparente alrededor de este delicado monumento.
De regreso a Datong, “Number One” cambia de ruta. Atravesamos una enorme ciudad de novísimas construcciones y muy poca gente en sus calles. Es una de esas urbes que el gobierno chino construye de forma antinatural, para habitarlas con peones que trabajen en cercanas factorías. Más nos parece el final de aquel viejo chiste “Pues yo ayer pasé por aquí y no estaba…”. Llegados a Datong la despedida de “Number One” está acorde con los servicios prestados. Sus últimas palabras son “Hotel? Bar Girls?”. “Hotel” respondemos resignados y sonriente se despide.

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